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Atnecion primariaEl viaje a Cuba era una experiencia fantástica para mi y cuando alguien me pregunta, “¿Cómo fue?” no sé que decir. Hay tantas cosas que pasaban que todavía trato de explicar. Ahora hay preguntas que tengo que debo haber preguntado antes de salir. Los conferenciantes, las visitas a lugares educativos, y las personas nosotros conocimos me causaban pensar en una manera académica y personal. Una cosa que me gustaba mucho eran las dos fincas. La finca china tenía un esplendor que no he visto en los estados unidos, pero al mismo tiempo no podía entender la razón por tener animales en jaulas, como monos y flamencos, algo pienso que es cruel. Vivero Alamar me interesa mucho también, porque representaba muy bien el concepto de agricultura urbana. Alrededor de los campos había edificios de apartamientos, mientras bosques se cercan la finca en mi pueblo, y clientes vienen de ciudades lejas para comprar los productos. En esta manera, yo pienso que Alamar tiene un modelo para todo el mundo ver, estudiar, y crearlo en la manera mejor. Sin embargo, algo importante es que la finca recibe apoyo financiero de organizaciones alemanas y otras. Entonces, no es una empresa totalmente independiente.
Una visita tan importante para mi en el viaje era el consultorio, donde hablábamos con un médico. El edificio, la práctica, y el sistema allá son extraños comparados con los de los estados unidos. Por ejemplo, había fotos de Che y Fidel en la mitad del la pared, y un cartel sobre medicina verde. El parte más fuerte era entrar en el servicio, donde el olor y la apariencia me parecían el cuarto menos limpio que he visto en Cuba. ¿Cómo eso puede existir en una oficina de médico? En los estados unidos, estas cosas serían reguladas y prohibidas. No podía entender como un gran sistema de salud existe al mismo tiempo que condiciones peores que las de los estados unidos.
Algo al final del viaje que, para mi, era tan difícil oír es lo que pasaba con la familia de Alberto durante el Periodo Especial. Él dijo que no tenía bastante comida para su familia, y también no había comida en los mercados. Tractores pararon en los campos para años y años. Todos los cubanos bajaban de peso. Alberto necesitaba comer azúcar y solo podía comprar frijoles y col. Para ver este hombre que, durante el viaje, he conocido mejor, me entristece mucho. Yo quiero saber como él también todavía puede creer en Fidel y la revolución cuando algo como eso ocurre. No me sorprende que cuando le preguntamos, Carmen y Alberto cree que la revolución y solidaridad les ayudaron con su vida actual, pero quiero saber los opiniones en general por Cuba. Con esto, hay mucho más que puedo enseñar y preguntas que tengo sobre este país fascinante.

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