Conoce a Jesús, un trabajador y compañero de York, PA

El jueves hablé con Jesús Perez Marciano por quince minutos por teléfono. Jesús tiene treinta y seis años y vive y trabaja en York, Pennsylvania. Empecé por hacerle preguntas básicas y generales sobre su vida. Primero, le pregunté por su vida en México. Me dijo que una gran parte de su familia está allí y que trabajó en un campo de naranja. También dijo que se mantiene contacto con su familia y amigos en México. Entonces, empecé a preguntar sobre sus viajes a los Estados Unidos. Se le recomendó venir a los Estados Unidos por otras personas que conocía de México que fueron contratados aquí. Le pregunté de su familia, dónde vive, y su trabajo. Dijo que tiene tres hijos que nacieron en México: el mayor que tiene diecisiete años, el hijo medio que tiene doce años, y el menor que tiene seis años. Él sólo ve a sus tres hijos cuando se va “allá” pero nunca entendí dónde o qué significaba eso, después de preguntar varias veces. En York, Jesús vive con otros cuatro compañeros de cuarto en un tráiler. Este es un ambiente ruidoso para vivir porque yo podría escuchar las otras personas de tráiler y la puerta abre y cierra en el fondo de la llamada. Para el trabajo, Jesús trabaja en los campos de manzana durante cinco días a la semana y de cinco o seis horas al día. Jesús dijo que su día de trabajo regular comienza a las seis de la mañana hasta mediodía o uno de la tarde y es fatigoso, caliente, y malísimo cuando el clima es malo. Seguía diciendo “estamos un poco carnado” cuando referirse a él y sus compañeros de trabajo, pero, no entendí que eso significaba (y lo busqué y no encontré nada). Suena como las condiciones de trabajo eran soportables, pero no ideal.

Estaba nervioso antes de mi llamada con el trabajador porque no me gusta llamar personas por teléfono en inglés, y en español sería más difícil y estresante. Pero, cuando mandé un mensaje al Jesús, entendió por qué yo quería llamar y estaba abierto a llamar en alguno tiempo o día después de su trabajo. La llamada fue bien para el mayor parte. Él no hablaba ningún inglés, pero dijo quería aprender en el futuro. Había pocos veces cuando uno de nosotros estaba confundido lo que la otra persona dijo. Pero, la barrera de idioma no destruyó nuestra conversación. Yo estaba muy nervioso de ofenderlo al hacer preguntas muy personal con él porque no sabía Jesús bien. Dijo respuestas muy cortas que esperaba porque soy una desconocida de él. Jesús no ofreció mucha información sobre su familia, aparte de dijo que la mayoría de su familia están en México, excepto de sus hijos. Definitivamente aprendí que es difícil que tener una conversación completa con una persona que no habla inglés y habla español como su primer idioma.

Le hice preguntas a Jesús sobre su salud y salud de sus compañeros de trabajo, amigos, y familiares. Me dijo que todas esas personas están saludables y él también. Y, dijo que no conoce a nadie con el coronavirus, eso es muy bien. El virus no permite tomar un día enfermo a menos que se sepa que tiene el virus. Los jefes necesitan a todas las personas que no tienen el virus durante “este condición”, como Jesús dijo. También dijo que nadie se enferma porque él y sus compañeros de trabajo “trabajan juntos a distancia”. Para mi sorpresa, parece que las condiciones de trabajo y las horas son peores durante el virus porque la demanda de trabajadores saludables. Como se discutió en muchas de nuestras leyendas de clase, las condiciones de trabajo son calientes y fatigoso, y empeoran para la temporada de verano. Y, las horas de trabajo son muy largas y constante.

Aprendí nuevos palabras durante mi conversación con Jesús: fatigoso- tiring, malísimo- lousy, pues- then/well (usó mucho cuando no sabía qué decir o antes de dijo una frase, el equivalente de “umm” en inglés)

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