Otras perspectivas en “The U Turn”

En lugar de un viaje a un campo esta semana, vi el documental The U Turn. Desafortunadamente, algunos trabajadores tienen el covid, entonces nosotras no estaríamos seguras si los hubiéramos visitado esta semana. Esta situación sí nos dio la oportunidad para ver esta película y aprender un poco sobre la historia de trabajadores migrantes en otros sectores en los Estados Unidos. El documental cuenta la historia de más de ciento trabajadores en una planta donde carne es procesada en Postville, Iowa. Ellos eran maltratados por sus supervisores, incluso muchas personas menores de edad. Debido a su coraje para contar sus experiencias, muchas de estas personas recibieron una tipa de visa que se llama “U”, la cual les dio la habilidad de quedarse en Iowa, y las leyes sobre el trabajo de menores cambiaron y ahora las consecuencias son más graves. 

No sabía nada sobre esta situación antes, probablemente porque estos eventos ocurrieron cuando tenía siete o ocho años, pero en el año pasado ha estado más publicidad sobre las condiciones en plantas así, como la de Tyson. Tampoco sabía que las visas U existen, pero me parecen una buena opción para personas como las afectadas en este caso. La visa U es para personas que son víctimas de crímenes cometidos por  ciudadanos o residentes de los Estados Unidos, y les da la habilidad para ayudar con el proceso legal. Estaba feliz cuando vi cómo los residentes de Postville querían ayudar y apoyar a los migrantes. 

El tema de esta película es un poco diferente de nuestra clase porque no trata tópicas médicos, pero todavía está relacionado con lo que estamos aprendiendo porque muestra otro punto de vista de las experiencias de migrantes hispanos aquí en los Estados Unidos. Según el documental, muchos migrantes e inmigrantes trabajan en fábulas y plantas, como los protagonistas de esta historia. Es posible que hayan hispanos que trabajan en la plata que procesa las manzanas que los trabajadores que nosotras conocemos en los campos recogen. Además, aunque esta película no se enfoca en este problema, es probable que los trabajadores en estas plantas también necesiten atención médica. Por ejemplo, una persona compartió que cuando tenía una herida, no pudo ser tratada por un doctor porque tenía que continuar trabajando.  

Mi Primer Experiencia Clínica

Ayer, fui a la clínica en Biglerville Pensilvania. Estaba al aire libre y bastante pequeño con estimadamente veinticinco personas esperando para ser revisadas. Tan pronto como llegué, los otros estudiantes y yo escuchamos instrucciones sobre cómo ayudar los. Al principio, me sentí indefensible  porque solo estaba de pie y observando lo que estaba haciendo la enfermera, ya que era bilingüe y podía hablar con los pacientes en español. Sin embargo, después de unos minutos, la enfermera bilingüe quería que tradujera a los pacientes. La mayoría de las veces les pregunté a los pacientes si estaba bien y les tome la presión arterial y azúcar en la sangre ( y leí los números), pregunte sobre su historial médico familiar, sus hábitos personales con el alcohol y si fuman,  y les di hojas informativas sobre adicción a sustancias, presión arterial alta y ansiedad. Les informé acerca de cómo el alcohol es muy malo para el hígado y puede resultar síntomas como náusea, el vómito, y/o acidez estomacal. También les informé acerca de cómo fumar puede causar cáncer en los pulmones y cáncer de páncreas.

Al principio, me sentí un poca nerviosa en el comienzo porque tuve que pensar y hablar muy rápido y pensé que diría las palabras incorrectas. Con práctica, mejoré y pude comunicarme con la gente bien. Durante la visita, creo que estaba tan enfocada en escuchar para la comprensión más que cualquier otra cosa. Entonces, a pesar de que hubo momentos en que luché por encontrar las palabras correctas, todavía diría que la primera visita a la clínica salió bien.

Creo que la mayor conexión que tuve en la clínica y lo que estamos aprendiendo en clase es sobre la sensibilidad cultural. Digo esto porque en la visita, todas las personas que vimos y con las que hablamos eran hispanas o mexicanas, por lo tanto dando como resultado algunas normas culturales diferentes. Por lo tanto, seguía siendo importante desconocer que hay diferencias, pero no dejarlas afectar nuestra visión de ellas. Más específicamente, dejando fuera el juicio en estilos de vida diferentes y en lugar de escuchar las diferencias y dar el mejor cuidado posible. Una pregunta que yo tengo es cómo podemos hablar con las personas en las clínica para que ellos se sientan  más cómodos y aceptados, porque no pude evitar notar que algunos de ellos parecían muy tímidos por nuestra presencia. 

Servicio con los trabajadores de Etters agricultura

Cuando yo llegué a la granja de Etters, yo esperaba que hablar con muchos trabajadores de un país hispano, pero mi grupo y yo aprendemos rápidamente que ninguna de las trabajadoras era hispana. De hecho, todos trabajadores fue Haiti y solo hablan criollo haitiano. Nuestro grupo no solo tuvo que aprender a usar las tabletas para registrar pacientes en el programa Keystone, sino que también tuvimos que aprender a comunicarnos sin lenguaje. Afortunadamente, había dos personas que hablaban criollo, pero ambas personas no pudieron ayudarnos a todos a la vez, y era necesario que encontráramos otras formas de comunicarnos. Usé algo del lenguaje de señas básico que conozco para intentar hacer algunas preguntas básicas, como señalar el dedo anular para preguntar si un trabajador estaba casado. Fue posible pero fue difícil.

Fue un desafío porque era importante obtener la información correcta y generar un sentido de confianza con los trabajadores, ya que compartían información muy personal sobre sus saludes y sus historias familias. Esta experiencia fue muy interesante porque no era lo que esperaba, pero yo aprendí adaptar a cada problema. Pienso que esta experiencia fue muy beneficio porque me dio habilidades como la adaptabilidad. Espero aprovechar mis habilidades como estas en mi futuro carera como una profesora.

Pienso que es importante para aprender de estos tipos de experiencias y úsalos para convertirse en una persona más fuerte. Estoy emocionado de volver a este trabajo y ganar más experiencia trabajando con personas de diferentes orígenes culturales para desarrollar aún más mi propia sensibilidad cultural. Esta experiencia me permitió comprender mejor las condiciones, tanto sociales como de vida, en las que viven estos trabajadores, y cómo el trabajo que hacemos es importante para mejorar estas condiciones.

Primer Día de Trabajo – Emerlee Simons

El martes, fui a mi primer día de trabajo en Keystone Health Clinic. Mi trabajo comenzó con Claudia, la recepcionista. Su trabajo parece muy difícil porque tiene que hablar con los pacientes llegando para sus citas y recibir llamadas al mismo tiempo. Ella fue muy útil al presentarme la clínica y cómo funciona. Después de trabajar con Claudia, trabajé con Jenn, la enfermera. Jenn me mostró cómo se guarda el historial médico en línea y me permitió ver cómo trataba a los pacientes. Uno de mis momentos de mayor orgullo fue trabajar con Jenn y ayudarla a recordar la palabra en español para convulsión cuando no podía pensar en ella. Espero seguir teniendo un impacto similar a través de mi trabajo de interpretación este semestre.

Tanto con Claudia como con Jenn, aprendí mucho sobre la medicina y la experiencia de los trabajadores agrícolas migrantes. Cuando estaba con Claudia, ella estaba tratando de coordinar el transporte a la clínica para 4 trabajadores, pero se olvidaron sus citas y no llegaron para su transportación. Claudia me dijo que una de las dificultades de comunicarse con los trabajadores agrícolas migrantes es que tienen números de teléfono extranjeros, entonces los mensajes de la clínica no siempre llegan a los pacientes. Su trabajo requiere mucha paciencia y la admiro mucho. Con Jenn, pude interactuar realmente con los pacientes y fue muy informativo para mí. Cuando íbamos a ver a un paciente nuevo,Jenn me presentaba como una estudiante universitaria que estudiaba español y salud. Muchos de los trabajadores son de mi edad, pero nuestras vidas son tan diferentes; me sentía un poco incómoda por el privilegio que tengo de ir a la universidad cuando los pacientes que estábamos viendo no tienen esa oportunidad. Fue muy poderoso ver las caras de las personas que viajan tan lejos y trabajan tan duro para recoger la fruta que como.

Una de las cosas de que hemos hablado en clase es la competencia cultural y el respeto por las experiencias y creencias de los pacientes, y vi esto mucho en la clínica. Por ejemplo, había un hombre al que le ofrecieron una vacuna contra el tétanos que podría protegerlo durante diez años pero que le causaría dos días de dolor en el brazo, pero él no quería la vacuna porque tenía miedo de perder dos días de trabajo. Jenn lo manejó muy profesionalmente y no lo juzgó por su decisión, pero le ofreció una hoja de información sobre la vacuna. Sin embargo, mi pregunta para la clase es: cómo puedes alentar a alguien a tomar medidas para proteger su salud y al mismo tiempo, respetar sus opiniones y valores?

Vocabulario: recepcionista (receptionist), convulsiones (seizure), cita (appointment), tétanos (tetanus), valores (values)

Confianza en mí misma

Estoy escribiendo este blog a las nueve de la noche—acabamos de venir desde el campo donde trabajamos hoy. Cuando nuestro viaje de servicio empezó, llovía mucho y algunas de las bolsas estaban mojadas, pero las ponemos todas en el carro y empezamos a conducir al campo. Después de llegar creo que la lluvia fue menos fuerte, pero no importó porque trabajamos abajo del techo del edificio. Sharon nos explicó un poco qué haríamos y habló con los trabajadores sobre la situación con el covid ahora. Después, Ana y yo registramos a los hombres con Keystone Health con la ayuda de Sharon y Profesora Arnedo mientras Anne-Charlotte y Becca practicaron interpretación con las enfermeras. Yo registré a cuatro personas. Cuando terminamos, desinfectamos las mesas y los hombres nos ayudaron a ponerlas en el coche de Sharon. 

Cuando llegamos—y también durante todo el viaje—estaba muy nerviosa. Creía que Sharon me mostraría el proceso con un paciente, y que después yo empezaría con el próximo sola, pero ella me dió la tabla y me dejó sola y se puso a registrar a otras personas. Quizá ella confiaba en mí—o quizá simplemente estaba ocupada, no sé—pero yo no la tenía en mí. De hecho, tenía mucho miedo, y no me enfoqué mucho en los detalles de la experiencia ¡porque estaba intentando recordar cómo hablar! Los trabajadores por su parte generalmente tenían mucha paciencia conmigo, y conseguía más confianza con cada formulario que rellenaba. Una cosa que sí noté es que todos los trabajadores que hablé con fueron de Sonora, el estado de abajo de Arizona. También me di cuenta que cuando yo mencionaba de alguna manera que estoy aprendiendo español, como asegurándome después de decir algo de que se entendía, los trabajadores me parecían más relajados porque indiqué que está bien si ellos no me entienden. 

Algo que pasó hoy en el campo que está relacionado a qué estamos aprendiendo es que uno de los hombres tenía presión arterial muy alta. Creo que Becca estaba trabajando con la enfermera que trataba este hombre y ella estaba preocupada y quería que él reciba más atención médica. No sé qué ocurrió al fin porque teníamos que irnos, pero espero que él esté bien y que haya una solución sencilla para su problema. Aparte de eso, el vocabulario que practicamos la semana pasada fue súper útil, por ejemplo, no sabía la palabra medicamentos antes. Para la próxima semana, me gustaría practicar más con las preguntas en los formularios. Además, algo inesperado es que ¡necesito practicar los números! Tenía dificultad cuando los trabajadores estaban diciendo sus números de teléfono tan rápido. 

Nueva perspectiva de la inmigración en los EEUU

En semanas futuras, voy a trabajar con los trabajadores en los lunes. Esta semana era una excepción porque celebramos Labor Day. En vez de las cosas típicas, vi el documental “Harvest of Loneliness” (2010). Estoy avergonzada decir que nunca he oído del programa Bracero antes de hoy. No sé cómo esta atrocidad nunca fue mencionó en discusiones, cursos, o lecturas mías. Este documental me ha dado un perspectivo nuevo en los problemas de la  inmigración en los EEUU. Ya entendí que nuestro situación en la frontera es horrible y inexcusable, pero ahora entiendo cómo conseguimos aquí como un país. Y no lo veo como un excuso o un explicación del problema. Me hace pensar, “hemos tenido bastante tiempo a resolver este problema profundo… y todavía estamos aquí.”

Hay muchas partes del programa Bracero que podría hablar sobre. Escribiría un ensayo entero en las cosas que he aprendido, las preguntas que tengo, y las conexiones que estoy haciendo a los EEUU hoy. Pero, por este post, enfocaré en las condiciones en cual los trabajadores sobrevivieron. El documental dijo que los campos eran más o menos ciento viente grados. Los barracones no tuvieron el aire condicionado. Después de un día de 10-12 horas de trabaja, los hombres regresaban y dormían juntos en barracones super calores. Unos dormían a fuera en el suelo. Al fin de la semana, solamente ganaban un pocos dólares. Parte de su cheque fue a la comida. Unas meses, las familias en México no recibirían nada de sus esposos. Con ninguna letra o nada. 

Tengo más familiaridad con las condiciones de trabajadores agrícolas de hoy. Son malas. Y todavía, se quedan. Familias lo hacen juntos. Su situación aquí es mejor que la en México.  No puedo imaginar. Pero, en los años cuarentas y cincuentas, las condiciones eran peor. No había mucho de la comunicación entre padres y hijos. Después de las huelgas fallidas- se quedaron. Un cheque de unos siete centavos después de cincuenta horas de trabajo- se quedaron. Ochenta años después del programa, sus nietos y bisnietos vienen. Tengo muchas ganas de aprender más sobre el programa Bracero y otros aspectos de la historia de la inmigración en los EEUU.

Los ojos nublados

El tiempo no acompañaba a nuestra visita. La aventura comenzó con dificultades incluso antes de llegar a los campos para ayudar a los migrantes, sobre todo en lo referido al transporte de las bolsas con medicamentos.  El viaje fue algo más largo de lo previsto y, de nuevo, estuvo protagonizado por la lluvia. Cuando llegamos a nuestro destino, el cielo comenzó a despejarse y nos acercamos al lugar donde residían los trabajadores. Dejamos las bolsas en el suelo, cerca de las mesas que las profesionales allí presentes habían preparado para llevar a cabo el registro de los migrantes en el servicio sanitario correspondiente. Nos dividimos en dos grupos: dos compañeras se fueron a una mesa, y las otras dos nos quedamos en la segunda mesa, acompañadas de nuestra profesora. Cada alumna se quedó de pie en un principio para observar cómo registrar correctamente en la aplicación a los trabajadores y entregarles la tarjeta debidamente cumplimentada. Yo observé a la profesora, que me dio ejemplo con el registro de uno de los migrantes. Entre otros datos, preguntábamos sobre sus hábitos de salud, síntomas del coronavirus, estado civil, etc. Una vez la profesora terminó con  el primer individuo, procedí a registrar yo al segundo. Me equivoqué a la hora de cumplimentar las tarjetas, pero pudo tener solución afortunadamente. Atendí a unas cinco personas, cada una con actitudes o estados de ánimo muy diferentes; sin embargo, todos reflejaban cierto miedo en su mirada. Terminamos el servicio antes de lo previsto, pese a haber llegado más tarde por las odiseas con el temporal. Los trabajadores parecían muy satisfechos, de modo que podemos concluir que, para ser la primera vez, fuimos bastante eficientes.

            Como se trata de mi primera visita a los campos, no puedo estimar si fue una experiencia dentro de lo habitual o el grado de nuestra eficiencia. No obstante, para mí ha sido una vivencia muy especial. A medida que en el viaje en coche nos alejábamos de la ciudad y el paisaje se teñía de verde, empecé a sentir cierto nerviosismo. Sentía que la dificultad de vivir aislado del mundo, tan lejos del mundo urbano, era sinónimo absoluto de una situación de marginación, pobreza e inhumana. No estoy segura de si esperaba mejores o peores condiciones cuando llegué y vi la casa donde se encontraban. Aunque daba por hecho que todos los trabajadores serían hispanoamericanos, ver esa realidad me sorprendió para mal. Sentí que, con un trasfondo racista, nos aprovechamos de su desgracia para suplir nuestros almacenes. En todo caso, me reconfortó saber que al menos, si nosotras estábamos ahí, era porque iban a contar con más ayuda de lo común.

Pensé que me iba a abrumar y que se me iba a hacer monótono registrar a los trabajadores, pero el tiempo se pasó volando. Cuando terminé mi trabajo, me sentí muy realizada y comencé a ayudar en otras labores. ¡Poco me imaginaba que no completé parte de mi trabajo! La próxima vez recordaré cumplimentar el reverso de las tarjetas, eso es seguro.

A pesar de sentir que fue una experiencia muy enriquecedora y que conocí a personas muy amables, me fui con cierto sentimiento agridulce. No puedo olvidar la mirada perdida y la tristeza de uno de los adultos de edad más avanzada. Imagino que estar solo, lejos de su familia, y cargar con la responsabilidad de ser su sustento económico es una tortura para la mayor parte de estas personas, sobre todo si se ha convertido en costumbre. Ojalá no tuvieran la necesidad de venir aquí, o, al menos, trabajar con un salario, a mi parecer, más digno.

            Considero que la práctica con las bolsas y el ejercicio de interpretación bilateral que hicimos en clase son las actividades que resultaron más útiles para el trabajo en el mundo real. Asimismo, me alegra haber practicado con la presentación de los medicamentos con mi compañera Maddy, ya que fui yo quien tuvo que dar la explicación cuando llegamos. En esta sesión no usamos la lengua inglesa salvo para registrar datos, de manera que fue mucho más sencillo para mí que para mis compañeras al ser española. Pese a ello, no siempre los trabajadores respondían de buena gana, seguramente por la novedad de la situación o un estado de ánimo consumido por su duro trabajo. Como curiosidad, aprendí que POD se refiere a la fecha de nacimiento. ¡Me sentí algo torpe por no saberlo! Creo que en las próximas clases deberíamos tratar un aspecto fundamental ajeno a la lengua: cómo gestionar las emociones y actitudes de nuestro interlocutor, ya que no siempre estaban muy por la labor de responder o se veían demasiado tristes o perdidos. Es quizás una perspectiva más antropológica. En todo caso, mi estrategia fue intentar transmitir un poco de energía y felicidad, solo por ver si se contagiaba el sentimiento y podían, aunque solo fuera un poco, sentirse mejor y acompañados en un escenario algo desolador.

El desarrollo y la caída de los braceros

Los braceros fueron trabajadores agrícolas maltratados que usualmente venían de México. Necesitaban trabajar por dinero para dar a sus familias y hijos porque no tenían ningún otra opción. Para ser un bracero, los hombres necesitaban esperar por mucho tiempo con poco dinero o comida hasta que estaban aceptados al programa. Los hombres pasaron hambre por días antes de sus exámenes médicos, pruebas y fumigación, cual les causaban mucho dolor a los braceros. Pero estas condiciones no fueron las condiciones más peores de todo lo que necesitaban hacer porque su trabajo era tan difícil y peligroso, y era difícil emocionalmente porque los braceros no estaban con sus familias.

Los braceros les dejaron a sus esposas para cuidar a sus hijos solas, cual creía más problemas y estrés para sus familias. Sin embargo, cuando estaban en los campos, los braceros estaban tratados como esclavos porque no había lugares cómodos para que ellos pudieran dormirse or descansar. También trabajaban en condiciones muy malos para su salud y sus cuerpos, entonces sufrían de dolores y enfermedades horribles. También habían braceros que se murieron por causa de los campos y su trabajo. En sus contractos, decían que sus familias recibirán dinero si se mueren, pero la mayoría de las familias no lo recibieron. Por eso, el programa de los braceros fracasó.

La historia de los braceros en Harvest of Loneliness me hizo sentir agradecida que los trabajadores en los campos tienen condiciones mejores ahora. Aunque no sé mucho de como las condiciones en los campos son hoy en día, estoy alegre que hay programas como lo que nuestra clase está haciendo para los trabajadores para que puedan trabajar y tener acceso a médicos. Espero que haya más programas como nuestra porque necesitan poder acceder a cosas médicos, como la medicina, jabón y otros recursos médicos que son necesarios para cada persona.