Por qué se tolera la vulneración de los derechos fundamentales

En esta ocasión, lamentablemente, por las variables circunstancias que conlleva la pandemia, no pudimos acudir al campo correspondiente para ayudar a los migrantes que trabajan en la zona. No obstante, no desaprovechamos el tiempo: tuvimos la opción de ver The U Turn, que será objeto de esta entrada en el blog.

The U Turn es un documental de Luis Argueta que relata la historia de un grupo de migrantes guatemaltecos que sufrieron diversos tipos de abusos en Agriprocessors, una empresa localizada en Postville, en el estado de Iowa. La producción documental refleja con sinceridad y crudeza no solo los hechos que tuvieron lugar allí, sino también la perspectiva y consecuencias emocionales de las personas que protagonizaron estos trágicos sucesos. Primeramente, se plantea el estado de pobreza de Postville ofreciendo información sobre los planes de ayuda que reciben numerosos trabajadores. Seguidamente, escuchamos varios testimonios de las personas que trabajaron en la empresa. Estas personas, cuyo perfil se corresponde por lo general con un individuo que emigra ilegalmente mejorar su calidad de vida o ayudar a familiares a salir de la pobreza, están expuestas a la vulneración de sus derechos fundamentales, ya que en ocasiones harán y tolerarán lo que sea necesario para poder conservar su trabajo y mantener a su familia, o incluso para poder permanecer en el país, puesto que no tienen sus papeles en regla y pueden recibir amenazas con llamar a un agente de inmigración. Observamos pues casos de mujeres que han sufrido abuso sexual por miedo a perder su puesto de trabajo y que, en caso de negarse, han sufrido abuso laboral, entre otras consecuencias en dicho plano. Igualmente, se menciona la explotación infantil: muchos niños inmigrantes han sido contratados ilegalmente, lo que supondrá un juicio que se celebrará posteriormente. Después de mostrar diversas intervenciones en el proceso judicial en cuestión, se felicita el logro y avance por haber conseguido visibilizar estas circunstancias, por desgracia, habituales. Asimismo, se explica cómo los migrantes que colaboran con la Justicia y la policía pueden obtener, después de varias pruebas psicológicas; que no serían posibles sin el trabajo de un gran equipo de psicólogos, el visado U para permanecer en los Estados Unidos.

A menudo cuando hablamos de la inmigración sin papeles lo hacemos desde una perspectiva fría, política, económica y distante. Aunque toda esa teoría sea cierta, no podemos olvidar que somos seres humanos, y que la realidad es demasiado compleja como para solo observarla desde un punto de vista ajeno a una de las cuestiones principales: ¿por qué alguien emigraría sin papeles y sufriría estas condiciones infrahumanas? Si estas personas se exponen a tales peligros, seguramente es porque consideran que es un mal menor. Guatemala cuenta con un índice de pobreza de 90,6%; con un 62,4% pobreza media, un 29,6% en pobreza extrema y un 3,6% en pobreza severa (INDH, PNUD 2011). Cuando la gente no tiene para comer, se ve obligada a abandonar su hogar y su familia para poder ayudar a sus seres queridos. Así, se dan circunstancias como las aquí narradas: el miedo a dejar de ayudar a sus allegados es mayor que el horror de la situación a la que se enfrentan. Es fundamental empatizar con su perspectiva para saber cómo ayudarlos y visibilizar la cuestión, que tan a menudo queda relegada al olvido. Igualmente, el visado de tipo U puede ayudar en gran medida a invitar a que las víctimas se atrevan a hablar.

Esta reflexión acerca del miedo y el trasfondo de estos migrantes nos conduce a pensar cómo aplicar este conocimiento en nuestra labor. En ocasiones, las personas con las que trabajamos podrían estar sufriendo algún tipo de abuso y negarlo por miedo al despido o a trabajos inhumanos. Es más, podría darse el caso de migrantes sin papeles que no quisieran dar sus datos y registrarse en el servicio médico proporcionado por miedo a ser detectados por agentes de inmigración. Así pues, debemos considerar todo este tipo de circunstancias para saber cómo actuar al respecto y cómo detectar este tipo de matices en sus acciones.

Otras perspectivas en “The U Turn”

En lugar de un viaje a un campo esta semana, vi el documental The U Turn. Desafortunadamente, algunos trabajadores tienen el covid, entonces nosotras no estaríamos seguras si los hubiéramos visitado esta semana. Esta situación sí nos dio la oportunidad para ver esta película y aprender un poco sobre la historia de trabajadores migrantes en otros sectores en los Estados Unidos. El documental cuenta la historia de más de ciento trabajadores en una planta donde carne es procesada en Postville, Iowa. Ellos eran maltratados por sus supervisores, incluso muchas personas menores de edad. Debido a su coraje para contar sus experiencias, muchas de estas personas recibieron una tipa de visa que se llama “U”, la cual les dio la habilidad de quedarse en Iowa, y las leyes sobre el trabajo de menores cambiaron y ahora las consecuencias son más graves. 

No sabía nada sobre esta situación antes, probablemente porque estos eventos ocurrieron cuando tenía siete o ocho años, pero en el año pasado ha estado más publicidad sobre las condiciones en plantas así, como la de Tyson. Tampoco sabía que las visas U existen, pero me parecen una buena opción para personas como las afectadas en este caso. La visa U es para personas que son víctimas de crímenes cometidos por  ciudadanos o residentes de los Estados Unidos, y les da la habilidad para ayudar con el proceso legal. Estaba feliz cuando vi cómo los residentes de Postville querían ayudar y apoyar a los migrantes. 

El tema de esta película es un poco diferente de nuestra clase porque no trata tópicas médicos, pero todavía está relacionado con lo que estamos aprendiendo porque muestra otro punto de vista de las experiencias de migrantes hispanos aquí en los Estados Unidos. Según el documental, muchos migrantes e inmigrantes trabajan en fábulas y plantas, como los protagonistas de esta historia. Es posible que hayan hispanos que trabajan en la plata que procesa las manzanas que los trabajadores que nosotras conocemos en los campos recogen. Además, aunque esta película no se enfoca en este problema, es probable que los trabajadores en estas plantas también necesiten atención médica. Por ejemplo, una persona compartió que cuando tenía una herida, no pudo ser tratada por un doctor porque tenía que continuar trabajando.  

Resumen de “Our Languages Belong Here”

Ayer, Dr. Lindsay Morcom presentó sobre lenguas indígenas en Norteamérica. Ella describió la importancia de sus culturas y cómo ella está conservándolas.  Resulta que Norteamérica tiene la más diversidad de lenguas en todo el mundo. No solo en el numero de lenguas que existen aquí, pero sus estructuras, alfabetos, y sonidos. Podemos dile gracias a los pueblos indígenas por esta diversidad.

Tengo menos interés en los esfuerzos de revitalización, y más en la lingüística de estas lenguas indígenas. Tomé la clase de sociolingüística hispana con Profesora Diaz. No he aprendido sobre la lingüística de otras lenguas, entonces era muy interesante aprender mucho! Unas lenguas indígenas no tienen vocales, y suenan muy diferente que alguna palabra en ingles o español. Otras lenguas están creyendo nuevas palabras por cosas de tecnología. Hay tantas aspectos interesantes, y deseo que hubiera más tiempo aprender sobre esas cosas.

Pienso que Dr. Morcom hizo un buen trabajo compartir su cultura, lengua, y esfuerzos de revitalización. La audiencia estaba captada, porque las preguntas al fin eran muy buenas. Aprecio que Dickinson invita oradores a campus durante eventos como este. Aprendí mucho. También, no tenemos una especialidad de lingüística aquí, entonces me gusta que es algo que todavía tenemos experiencia con.

Impresiones sobre Our Languages Belong Here (Lindsay Morcom)

La exposición, que tuvo lugar el 14 de septiembre de 2021, se centró en las lenguas minoritarias y el estado de la cuestión en Canadá. En primer lugar, la ponente presentó su árbol genealógico; seguidamente, expuso sobre la riqueza lingüística en Norteamérica y Europa; y, posteriormente, señaló las lenguas aisladas (no pertenecientes a otras familias lingüísticas) de dichos territorios, entre las que destacó el euskera. Luego, mostró ciertos valores y expresiones de su lengua, acompañadas las diapositivas siempre de imágenes temáticas. Asimismo, la lingüista explicó el tratamiento de las lenguas nativoamericanas en Canadá en el pasado, en contraste con el programa actual. Por último, antes de pasar a contestar a las preguntas, subrayó el papel de las nuevas generaciones a la hora de conservar estas lenguas minoritarias. Respecto a las preguntas, el público manifestó sus dudas acerca de si realmente estaba en sus manos poder cambiar la situación, y se interesó por un acercamiento a su cultura desde el respeto.

En cuanto a mi percepción del tema, siento que es un choque cultural para mí. No comprendo la voluntad de luchar por algo que ya considero perdido —supongo que se trata del clásico optimismo estadounidense, que nunca deja de sorprenderme—, ni tampoco entiendo por qué se aferran tanto a la nacionalidad de sus antepasados; es decir, yo misma tengo antepasados franceses, pero no siento ninguna vinculación cultural hacia ellos. Sé que la percepción de la realidad aquí es diferente, que buscan la cultura de sus lazos familiares igual que en Europa buscamos la preservación de la cultura lingüística, artística y social de nuestro país, pero todavía me impacta la disparidad entre nuestros conceptos del mundo. En todo caso, aunque no siempre comprenda que la sociedad norteamericana se aferre tanto al pasado —quizás ese rechazo al pasado por nuestra parte se deba a la frecuencia y cantidad de guerras e invasiones que hemos sufrido en Europa—, quiero entender desde el respeto qué significan estos temas para ellos. Por otro lado, he apreciado que la corriente lingüística en Norteamérica tiende al empirismo y relativismo, ya que la lingüista ha defendido la postura de Sapir y Whorf acerca del determinismo lingüístico. Esta corriente hace tiempo que no se contempla en las escuelas lingüísticas europeas, puesto que se ha preferido optar por una corriente más «moderada», es decir, más próxima al racionalismo y estructuralismo, que siempre ha sido la vertiente imperante en la Europa continental.

Considero que esta ponencia puede enriquecer el ejercicio de la interpretación médica con migrantes hispanoamericanos desde dos perspectivas. En primer lugar, debemos preguntarnos si realmente el español es el idioma con el que estos individuos se sienten más seguros al hablar, es decir, si quizás se sienten más cómodos con otra lengua materna que no sea el español. Son muchas las lenguas indígenas que se conservan en Centro y Sudamérica, pero probablemente ni siquiera sus propios hablantes mediten siquiera si pueden acceder a intérpretes de dicha lengua. En todo caso, deberíamos estudiar qué posibles consecuencias puede tener este bilingüismo en los sujetos con los que trabajamos. Por otro lado, la otra cuestión que se nos plantea, especialmente para los europeos, es contemplar la posibilidad de que quizás coincidan más con la mentalidad norteamericana respecto a la importancia que le dan a sus antepasados; y, por ello, formarnos para saber cómo afrontar las posibles situaciones que puedan derivarse de este contraste.

La primera vez en el campamento

El lunes yo fui al campamento Hollabaugh Bros donde habían algunos haitianos y un hispano. Primero, nosotras pusimos las bolsas con cosas médicas en una mesa y le explicamos todos los productos a el único hombre que era hispano. Él tenía preguntas sobre algunos de los productos, incluyendo las gotas de ojos y el bloqueador del sol. Hablamos con él por algunos minutos antes de empezar a registrar a los trabajadores.  Había un barrera idiomática porque la mayoría de los trabajadores hablaron criollo y no entendieron inglés. Solamente había un trabajador que entendió un poquito de inglés, entonces él nos ayudó interpretar. Después de registrarles, les miramos a los trabajadores cuando estaban con las enfermeras y escuchamos lo que estaban discutiendo y las razones porque deben ir a la clínica.

Yo estaba nerviosa estar con personas que podrían tener el coronavirus, pero estábamos muy lejos entonces me sentí más cómodo cuando empecé a registrarles a los trabajadores. Por causa de mi ansiedad del coronavirus, le ayudé a Olivia con el registro de los trabajadores en vez de hacerlo sola. Deseo que yo había hecho el registro porque ahora yo sé que estamos seguros con las máscaras y la protección de los ojos. Aunque nuestro trabajo en el campamento es muy importante para los trabajadores y les ayudamos mucho, es triste ver las condiciones en que viven y trabajan porque nos dijeron que hay demasiado trabajo pero la cantidad de trabajadores no es suficiente. También era triste escuchar sobre sus familias que no están con ellos, pero eso me hace sentir más feliz que estábamos allí para ayudarles lo más que podemos.

El servicio que hice en el campamento conecta a lo que estamos aprendiendo en clase porque podemos ver las injusticias en el cuidado médico para los trabajadores hispanos y haitianos.  Sin la programa de Keystone, los trabajadores no tienen los recursos médicos que necesitan para mejorar su salud. Habían hombres con dolores por cause de su trabajo y alguien que no estaba tomando su medicina porque no sabía la importancia de tomarla. Espero que nuestro servicio en los campamentos pueda mejorar las vidas de los trabajadores y enseñarles la importancia del salud.

La importancia de un intérprete bueno

En lunes, fui a Biglerville con Profesora Arnedo, Olivia, y Julia. Hollabaugh Bros es una granja y mercado muy bonita. No visitamos al mercado, pero Profesora Arnedo dijo que tienen dulces deliciosos. Hay 25 granjeros, pero trabajamos con casi 15 de ellos. Uno de los hombres nos explicó que hay mucha de fruta este año- algo bueno- pero no tienen bastantes granjeros. Hay un hombre de México, y el reste son de Haiti. Hablaban Creole, y un poco de ingles en unos casos.

El proceso de registrar los trabajadores era frustrante porque de la barrera de idioma. Un hombre (con más de setenta años) sirvió como intérprete. Este fue muy generoso de él. Hizo su mejor, pero habían mucha distancia en nuestros conversaciones. Específicamente, el concepto de alérgicas no estaba traduciendo al Creole. También, los nombres y apellidos. Julia y Olivia no tenían dificultad, pero cuando pregunté a las personas “Es este su nombre? Y este su apellido?” (en Ingles, para el intérprete), dijeron siempre “Sí”, aún si no era. No había a nadie echar la culpa. También no había nadie resolver el problema. Me hace triste porque este es el trabajo que quiero hacer, pero no pude ayudar sin saber el francés. 

Esta semana no era la una para practicar mi español y todo del vocabulario nuevo. Tuve práctica en los procesos de registrar y unos de las pruebas que las enfermeras utilizan. La presión y la glucemia están analizados allí en Outreach, y si hay un punto de preocupación hay una cita a clínica. No tuve la oportunidad aplicar mi conocimiento de la cultura de hispano que hemos aprendido, pero aprendí su importancia. No sé mucho de la cultura haitiano, entonces cuando habían unas distancias en términos y conceptos, no pude encontrar una manera más fácil para ellos a comprender. No es tan importante en nuestro caso que en la clínica actual, con los diagnósticos y medicamentos. Espero que hay alguien a la clínica que al menos habla el francés.

un día esclarecedor en la clínica médica

Cuando llegamos a la clínica, nosotros nos encontramos a Melanie, Jen y Claudia. Melanie es la doctora, Jen es la enfermera y Claudia es la asistente de recepción. Cuando llegué al principio, pasé un tiempo siguiendo a Jen. Vi algunos pacientes con ella, y un paciente tenía problemas con la orina y Jen me mostró cómo analizan la orina para detectar problemas. Después, yo me senté con Claudia que trabajar con pacientes en la recepción. Luego me senté con Jen y ella me mostró el portal médico y toda la información que ellos tienen sobre los pacientes que es importante saber para darles una atención médica adecuada. Luego pasé un tiempo siguiendo a Melanie y ella estaba tratando paciente que tenía problemas de salud mental y otro que tenía problemas con el acné. Me gustó trabajar con una variedad de personas porque pude escuchar una variedad de traducciones y escuchar diferentes tipos de diálogos con diferentes acentos.

Durante esta visita, pude aprender mucho sobre las operaciones de la clínica. En el pasado, yo trabajé en un centro de cirugía en Carlisle donde hacía algunas traducciones para pacientes españoles. Sin embargo, esta experiencia en la clínica me di cuenta como el trabajo en esta clínica es diferente porque los trabajadores de la clínica tienen que lidiar con una variedad de deberes, incluido asegurarse de que los pacientes tienen transporte. También pensé que era interesante ver que la clínica proporcionaban todos los medicamentos a sus pacientes. Una cosa que me llamó la atención fue el paciente que estaba hablando sobre su acné. Le dijo a Melanie que un día se enojó mucho y que creía que por eso tenía acné. Melanie no lo corrigió porque ella sabe que él viene de una cultural y entendimiento diferente. 

Después de visitar el centro médico, me di cuenta de la importancia de la competencia cultural que nosotros discutimos en la clase. Por ejemplo, con ese paciente que pensó que su acné ocurrió porque se enojó una vez, Melanie dijo que ella no lo corrigió intencionalmente porque el paciente no sabe que el acné no es causado por eso y el conocimiento es diferente basado en la cultura. Además, Jen y yo discutimos cómo algunos pacientes todavía tienen miedo de la vacuna COVID porque las noticias mexicanas sobre la vacuna pueden ser muy dramáticas entonces existe comprensión cultural diferente de los efectos de la vacuna y esto es algo que debe entenderse. Durante la visita, yo aprendí “extracción de sangre” y “análisis de orina” porque algunos pacientes lo necesitaban estos tratamientos.

Mi Primer Experiencia Clínica

Ayer, fui a la clínica en Biglerville Pensilvania. Estaba al aire libre y bastante pequeño con estimadamente veinticinco personas esperando para ser revisadas. Tan pronto como llegué, los otros estudiantes y yo escuchamos instrucciones sobre cómo ayudar los. Al principio, me sentí indefensible  porque solo estaba de pie y observando lo que estaba haciendo la enfermera, ya que era bilingüe y podía hablar con los pacientes en español. Sin embargo, después de unos minutos, la enfermera bilingüe quería que tradujera a los pacientes. La mayoría de las veces les pregunté a los pacientes si estaba bien y les tome la presión arterial y azúcar en la sangre ( y leí los números), pregunte sobre su historial médico familiar, sus hábitos personales con el alcohol y si fuman,  y les di hojas informativas sobre adicción a sustancias, presión arterial alta y ansiedad. Les informé acerca de cómo el alcohol es muy malo para el hígado y puede resultar síntomas como náusea, el vómito, y/o acidez estomacal. También les informé acerca de cómo fumar puede causar cáncer en los pulmones y cáncer de páncreas.

Al principio, me sentí un poca nerviosa en el comienzo porque tuve que pensar y hablar muy rápido y pensé que diría las palabras incorrectas. Con práctica, mejoré y pude comunicarme con la gente bien. Durante la visita, creo que estaba tan enfocada en escuchar para la comprensión más que cualquier otra cosa. Entonces, a pesar de que hubo momentos en que luché por encontrar las palabras correctas, todavía diría que la primera visita a la clínica salió bien.

Creo que la mayor conexión que tuve en la clínica y lo que estamos aprendiendo en clase es sobre la sensibilidad cultural. Digo esto porque en la visita, todas las personas que vimos y con las que hablamos eran hispanas o mexicanas, por lo tanto dando como resultado algunas normas culturales diferentes. Por lo tanto, seguía siendo importante desconocer que hay diferencias, pero no dejarlas afectar nuestra visión de ellas. Más específicamente, dejando fuera el juicio en estilos de vida diferentes y en lugar de escuchar las diferencias y dar el mejor cuidado posible. Una pregunta que yo tengo es cómo podemos hablar con las personas en las clínica para que ellos se sientan  más cómodos y aceptados, porque no pude evitar notar que algunos de ellos parecían muy tímidos por nuestra presencia. 

Servicio con los trabajadores de Etters agricultura

Cuando yo llegué a la granja de Etters, yo esperaba que hablar con muchos trabajadores de un país hispano, pero mi grupo y yo aprendemos rápidamente que ninguna de las trabajadoras era hispana. De hecho, todos trabajadores fue Haiti y solo hablan criollo haitiano. Nuestro grupo no solo tuvo que aprender a usar las tabletas para registrar pacientes en el programa Keystone, sino que también tuvimos que aprender a comunicarnos sin lenguaje. Afortunadamente, había dos personas que hablaban criollo, pero ambas personas no pudieron ayudarnos a todos a la vez, y era necesario que encontráramos otras formas de comunicarnos. Usé algo del lenguaje de señas básico que conozco para intentar hacer algunas preguntas básicas, como señalar el dedo anular para preguntar si un trabajador estaba casado. Fue posible pero fue difícil.

Fue un desafío porque era importante obtener la información correcta y generar un sentido de confianza con los trabajadores, ya que compartían información muy personal sobre sus saludes y sus historias familias. Esta experiencia fue muy interesante porque no era lo que esperaba, pero yo aprendí adaptar a cada problema. Pienso que esta experiencia fue muy beneficio porque me dio habilidades como la adaptabilidad. Espero aprovechar mis habilidades como estas en mi futuro carera como una profesora.

Pienso que es importante para aprender de estos tipos de experiencias y úsalos para convertirse en una persona más fuerte. Estoy emocionado de volver a este trabajo y ganar más experiencia trabajando con personas de diferentes orígenes culturales para desarrollar aún más mi propia sensibilidad cultural. Esta experiencia me permitió comprender mejor las condiciones, tanto sociales como de vida, en las que viven estos trabajadores, y cómo el trabajo que hacemos es importante para mejorar estas condiciones.

El primero servicio experiencia

Cuando llegaba al campo, hubo un poco de confusión, pero eventualmente, busqué otros en el grupo. Estuvimos en un área pequeño y era dónde los trabajadores migrantes vivieron. Hubo tres mesas puso en el campo: una para las bolsas que tuve productos higiénicos, una para la registración, y una para las enfermedades. Yo trabajó la mesa de registración con las otras en mi grupo (Andreea y Meaghan). Hubo dos enfermedades que trabajaron en su estación quien tomaron los signos vitales como la temperatura, la glucemia, y la presión arterial. Durante la admisión, le preguntó los trabajadores (con la ayuda de una traductora porque los trabajadores hablan criollo haitiano) preguntas sobre su historial médico y información demográfico. Toda la noche, preguntó los trabajadores estas preguntas para llenar el cuestionario para las enfermedades.

En los primeros momentos del servicio, estaba tímido porque era un ambiente nuevo. Pero, no estaba nerviosa porque hice trabajo muy similar cuando trabajó en Weis durante el COVID. Preguntó a los trabajadores migrantes, como los pacientes en Weis, preguntas similares como su historial médico y si tuvieron algunos síntomas de COVID. En general, aunque no pude comunicar con ellos en su lenguaje nativo, era una buena experiencia. Deseé que pudiera comunicar con ellos en su lenguaje nativo, pero tuve mucha gratitud para los traductores. También, deseé que pueda tener una conversación con ellos. Estoy emocionada que voy a ayudar los otros en la semana próxima en la misma manera.

En la clase, hablamos sobre no es común para los trabajadores tiene seguro médico en comparación de los caucásicos. Cuando preguntó a los trabajadores si tienen seguro médico, la mayoría de ellos no lo tienen. Una palabra que aprendí es glucemia, cual significa “blood glucose” en ingles y es una palabra importante durante exámenes de salud porque puede chequear síntomas de diabetes con su información de glucemia. Una observación más común de los trabajadores es que sienten dolor en su espalda o pie y muchas veces ellos dijeron que era crónico. Esto era difícil de escuchar porque estos trabajadores trabajan en esta condición para ganar dinero para vivir y apoyar sus familias.